Enseñanza virtual, la hora de la verdad

(for the English version, please scroll down)

Muy pocos estaban preparados para este panorama, el futuro cambió de aspecto en un abrir y cerrar de ojos. Ahora nos vemos reaccionando y dando bandazos con el firme deseo de que el temporal dé señales de que va a amainar.

Este temporal parece que ha afectado todavía más a un ámbito ya en plena transformación: el trabajo. Estamos a tiempo para aprovechar esta sacudida de manera que nuestros esfuerzos no resulten estériles. La mayoría de las profesiones del futuro no parecen siquiera estar definidas, ni se adivinan. Lo que sí se puede adivinar es que la cantidad de conocimiento que se ha de convertir en contenido asimilable es enorme. 

Habrá que seguir enseñando y aprendiendo muchas cosas a veces desde cero, pero temo que a un ritmo endiablado. La formación continua seguirá siendo una tarea más en nuestra existencia como trabajadores. Para hacerse una idea de lo amplísima que es ya la oferta de formación, basta con ir al buscador de MOOC (los MOOC son cursos de matriculaciones ilimitadas, se desarrollan online y son gratuitos) en classcentral.com. Los MOOC aparecieron en 2008 y muy rápidamente se apuntaron las universidades de gran prestigio a esta modalidad, y doce años más tarde se puede afirmar que han tenido un éxito rotundo. Hoy en día son una herramienta más para la formación.

En los sectores donde más me muevo, traducción y locución, convivimos con aprender rápidamente las funciones de un nuevo software que nos haga más fácil la vida o que se haya convertido en el nuevo estándar. En el peor de los casos, algún alma caritativa ha colgado un tutorial en Youtube, si tenemos más suerte es la propia marca la que se ha tomado la molestia de realizar un buen tutorial… Luego están los webinarios que ofrecen las agencias para las que trabajas, en los que hay que participar. Los contenidos son a priori interesantes, pero acaban siendo sesiones somníferas, porque los que tienen los conocimientos no los saben transmitir, es el cuento de toda la vida. En el este entorno laboral es muy fácil que hoy en día, en un momento determinado, se convierta uno en docente o en alumno por un breve espacio de tiempo.

Creo que ser buen alumno es más fácil que ser buen docente (docente aquí se refiere al que enseña). Y para ser buen docente hay que rendirse ante la evidencia de que no todas las tareas adyacentes a la docencia las puede, ni las debe, y ni las debe querer realizar un docente. Los docentes coordinan un proceso bastante complejo y de muchas etapas para garantizar la transmisión de ese conocimiento que poseen o al que tienen acceso.

Como locutor de contenidos para la enseñanza virtual, me considero parte integrante de un proceso de diversos niveles (mi locución es uno de ellos) que tiene como propósito final asegurar el aprendizaje.  Si, por la razón que sea, los implicados no compartimos y ni mantenemos el mismo objetivo, no funcionará.

Para realizar mi tarea debo imaginarme el formato general y particular en el que se incluye el conocimiento que se transmite y el perfil o perfiles de las personas que lo recibe. En todo momento tengo que generar una imagen mental de lo que estoy comunicando: a quién, para qué. Esta imagen la sostengo durante toda la locución. Solamente con estas premisas instrucciones claras, milimétricas diría yo puedo encerrarme en mi estudio, locutar y salir cuando haya acabado.

Un buen ejemplo: Una vez revisé un texto locutado en alemán para unas clases sobre el sistema antibloqueo de frenos (ABS). Todo ello iba a ser parte de módulos de formación audiovisual. El perfil del estudiante era una persona que entraba a formar parte de la plantilla de mecánicos de una marca de automóviles. El locutor había hecho un trabajo fantástico. No me refiero a su exactitud al leer todas las palabras del guion. Era mucho más. Con su voz y el tono elegido, te agarraba de la mano y te llevaba por el sistema de frenado, te metía en todos niveles técnicos, te los explicaba y te sacaba de allí para seguir avanzando en la materia. Los cambios de ritmo eran sutiles, pero muy efectivos. No había chasquidos, ni respiraciones ruidosas o disminución del caudal de voz. Todo de la manera más natural, con muchos recursos aplicados a una voz apropiada para tal fin. El locutor pudo hacer muy buen trabajo porque la parte docente había hecho una gran labor al redactar el texto: las frases no eran extremadamente largas, tampoco los niveles de subordinación sintáctica eran muchos, el vocabulario técnico no abrumaba, la información estaba bien dosificada y organizada de una manera lógica. La voz estaba bien engranada con las ilustraciones en pantalla, el ritmo de lectura avanzaba a la par de las imágenes que ponían muy fácil la absorción del contenido, sin prisas, con breves silencios para observar las ilustraciones en detalles agrandados, que se detenían y cambiaban de tema mediante fundidos. Este resultado implica que en el proceso participaron y trabajaron coordinadamente varios agentes: los profesionales de la docencia, locución y de técnica audiovisual. El resultado fue un módulo eficiente y efectivo para transmitir conocimiento.

Y así es como debe de ser cuando se nos encomienda la tarea de enseñar y queremos asegurarnos de que cumpliremos nuestra misión.

Virtual education, the moment of truth

Very few were prepared for this panorama: in the blink of an eye, our entire world changed. Now we find ourselves battling the storm and hoping that the tempest will soon show signs of abating.
The current storm seems to be having an even greater effect on an area that was already in full transformation: the world of work. We are still in time to take advantage of this shock to ensure that our efforts are not in vain. Most of the professions of the future have yet to be defined, and in many cases we cannot even begin to guess what they might look like. What we can intuit, however, is that the amount of knowledge that will need to be converted into teachable content is enormous.
We will have to continue teaching and learning many things, at times from scratch, and often at a hellish pace. Lifelong learning will continue to form part of every worker’s life. To get an idea of ​​how vast the training offer already is, one need only take a quick look at any MOOC search engine (MOOCs, or Massive Open Online Courses, are online courses with unlimited enrollment, often offered free of charge) at sites like classcentral.com. MOOCs first appeared in 2008, with very prestigious universities quickly adopting this new form of learning, and twelve years later it can be said that this format has enjoyed resounding success. Today they are considered yet one more tool for training.
In the sectors where I am most active, translation and voiceover, practitioners spend much time learning the functions of new software that will make our lives easier or that has become the new standard. In the worst case, some charitable soul will have posted a tutorial on YouTube; if we are luckier, it is the brand itself that will have taken the trouble to produce a good user guide… Then there are the mandatory webinars offered by the agencies we work for. The content itself may be interesting, but many of these events end up being quite soporific, since those who have the knowledge often do not know how to transmit it. It’s the same old story.

In the current work environment, it is quite common to find ourselves being a teacher or a student for a short time. I think that being a good student is easier than being a good teacher. And to be a good teacher, you have to surrender to the evidence that not all the tasks related to teaching can, or indeed should, be done by a teacher. Teachers have to coordinate a fairly complex and multi-stage process to ensure the transmission of the knowledge that they possess or have access to.
As someone who provides voiceover services for virtual training content, I consider myself an integral part of a process that consists of various levels (of which my voiceover work is one) that has the ultimate purpose of ensuring learning. If, for whatever reason, we do not share the same goal, it will not work.
To carry out my task, I must imagine the general and particular format in which the knowledge is to be transmitted and the profile or profiles of the people who will receive it. At all times I have to generate a mental image of what I am communicating, to whom, and for what purpose. This is the image I keep in mind throughout the speech. Only with such clear, precise instructions can I shut myself up in my studio, do my voiceover, and leave with the sensation of a job well done.
A good example: I once reviewed a spoken text in German for classes on Anti-Lock Brake Systems (ABS). All of this was to be part of an audiovisual training module. The student profile was that of a person who had joined the team of mechanics for a car maker. The announcer had done a fantastic job, and by this I am not referring to the accuracy shown when reading all the words off the script. It was so much more than that. With his voice and the chosen tone, he took you by the hand and led you through the braking system, he introduced you to all the technical levels, explained them to you and then took you out again to continue advancing in the matter. The changes of pace were subtle but effective. There were no clicks, no noisy breaths or decreased voice volume. It was all done in the most natural way, with many resources applied to produce an appropriate voice for the task at hand. The announcer was able to do a very good job because the teaching team had done a great job writing the text: the sentences were not extremely long, the syntax was not unmanageable, the technical vocabulary was not overwhelming, the information was well dosed and organized in a logical way. The voice was engaged with the illustrations on the screen and the rhythm of reading progressed along with the images, making it easy for learners to absorb the content, without haste, and with brief silences included to allow them to observe the illustrations in enlarged detail.
This example shows that several agents must work together to produce online learning materials: professionals in teaching, voiceover and audiovisual technique.

And this is the way to go if we want to deliver when the mission to accomplished is called education.

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